Área Natural de impactante belleza.

Cuevas de Mantetzulel

Disfruta del lugar y admira las figuras que forman las estalactitas y estalagmitas

Hacer senderismo es lo mismo que "agarrar monte", pero dicho en términos modernos y de turismo de aventura. Uno puede practicar este deporte por el simple placer de hacerlo, agarrando monte por cualquier vereda, trepando lomas que no implican dificultad para llegar a la cima y desde allí disfrutar de las panorámicas o del atardecer.

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Cuando el senderismo tiene un propósito definido, por ejemplo un destino al que se quiere llegar, no importa qué tan arduo sea porque al final habrá una recompensa. Tal es el caso de la caminata a las cuevas de Mantetzulel, un centro ceremonial de los téenek (huastecos) desde tiempos inmemoriales.

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La comunidad de Mantetzulel se encuentra a pocos kilómetros de Aquismón, la cabecera municipal. Al llegar es obligatorio registrarte y contratar un guía local, quien te llevará hasta las cuevas y te dará explicaciones, aparte de contarte historias, leyendas y creencias, si se las preguntas. El trayecto es arduo por el sofocante calor húmedo en el ambiente, pero gratificante gracias al paisaje montañoso y selvático tan propio de la Huasteca, donde igual encuentras un platanero que un cafetal o un árbol de naranjas o mandarinas. Cortar una y sentir su frescura y su dulce sabor es una sensación indescriptible y, además, te da energía para continuar ascendiendo. El esfuerzo tiene su recompensa cuando llegas a las cuevas.

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Entras y de inmediato notas la diferencia de temperatura en el interior; es tan agradable que te reanima para admirarte con las figuras que forman las estalactitas y estalagmitas, como "la tortuga", "la calavera" o las que descifre tu imaginación. La Cueva del Sol ofrece un espectáculo maravilloso cuando los rayos solares penetran por una abertura e iluminan las rocas y se reflejan en los charcos. En esta cueva existe un rincón restringido para el visitante: se trata del lugar más sagrado para los lugareños, y por lo mismo lo cuidan con esmero para evitar el vandalismo o la profanación. Es allí donde se encuentra la figura de San Jerónimo, el protector del lugar, a quien los habitantes de la región le hacen su fiesta el 30 de septiembre, también de acceso restringido.

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La Cueva del Espíritu también tiene su encanto y de ella se cuentan leyendas que se transmiten de voz en voz desde la época de los téenek de la antigüedad. Cerca de allí se encuentra un rincón al que llaman "El Botiquín", porque crecen plantas medicinales de uso tradicional entre los lugareños. Pregúntale al guía y te dará una lección de botánica.

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Categories: Naturaleza, Huasteca Tags: Aquismón, Turismo, Rappel